
abril 2008 |









EDICIÓN ESPECIAL / EJERCITO ARGENTINO
2003-2007
Ejes Institucionales |




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EJERCITO
ARGENTINO 2003-2007
Ejes Institucionales |
de la Redacción |
A
partir del año 2003, el Ejército Argentino
se abocó a hacer realidad el concepto de “Un
Ejército en Acción”.
Para ello, se enunciaron cinco ejes institucionales que,
íntimamente ligados a la misión, las políticas
y los objetivos, guiaron los principios fundamentales
del pensamiento y la acción Institucionales.
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Consolidar un Ejército sustentado en valores
sanmartinianos con espíritu nacional y
conciencia institucional.
• Disponer de capacidad operacional para defender
los intereses vitales de la nación.
• Fomentar el compromiso con la investigación
y el desarrollo nacional, científico, tecnológico,
económico y social, y con la producción.
• Constituir un instrumento de la política
exterior.
• Contribuir al logro del bienestar de la población.
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| I |
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Consolidar un Ejército sustentado en valores sanmartinianos
con espíritu nacional y conciencia institucional. |
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El Estado, como responsable de la defensa y del bienestar y seguridad de su
pueblo, sintetiza los principios e ideales que definen a la
Nación, y tiene en sus Fuerzas Armadas, en quien confiar
el monopolio del ejercicio de la violencia para hacer frente
a la guerra: el mayor desafío a la existencia de un
país. En “El Arte de la Guerra”, Sun Tzu
sostiene que: “La guerra es el más grande asunto
de estado, la base de la vida y la muerte, el Tao de la supervivencia
o la extinción”.
Nuestras Fuerzas Armadas constituyen una institución
del Estado, cuya razón de ser es la defensa de la patria.
Este es el mandato histórico expresado en la Constitución
Nacional, un deber irrenunciable, que exige a sus miembros
formarse y prepararse para el cumplimiento de la misión.
El Ser Militar Argentino
El soldado argentino está formado en los valores de
la identidad nacional y en las virtudes que definen nuestra
estirpe militar. Tenemos el orgullo de pertenecer a una institución
que expresa la continuidad histórica de la decisión
de nuestros mayores de tomar las armas frente a la invasión
extranjera y de romper el vinculo colonial a fin de constituirse
en una nación libre y soberana. A lo largo de 200 años
de historia, el Ejército fue un instrumento que dispuso
el Estado para contribuir a luchar por la independencia y
garantizar la soberanía de la nación, su integridad
territorial y social y acompañar el progreso y bienestar
de nuestro pueblo.
Toda profesión tiene una esencia que la distingue.
Así, por ejemplo, un juez, un contador, un médico
deberá ser capaz de identificar su propio ethos. Ese
ethos, está determinado por la finalidad de la profesión
y por todas las exigencias morales, espirituales, intelectuales
y físicas que de ella se desprenden.
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Al agregar al concepto de “ser militar” la especificidad
de la identidad nacional argentina, éste adquiere una
carga axiológica sustentada en los principios que expresa
el Estado nacional, y los heredados de nuestros próceres,
cuya síntesis representa la figura del General San
Martín.
El amor por la patria y la lucha por la libertad son valores
fundacionales en cuya vigencia se sustenta la continuidad
histórica de la Nación. Además, el ciudadano
argentino que elige la profesión militar debe estar
imbuido de un sentido trascendente de la vida, que le proporcione
la fuerza espiritual necesaria para dar todo en pos de un
bien superior.
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Por ello,
el soldado argentino es vocacional, responde a un llamado
interior que logra satisfacer a través de la elección
profesional que le permite cumplir un determinado rol social.
La vocación de servicio a la patria puede realizarse
por varios caminos. Uno de ellos consiste en tomar las armas
y prepararse para la guerra, lo cual exige dedicación
absoluta, capacitación permanente e idónea.
El pueblo argentino deposita las armas para su defensa en
ciudadanos que deben poseer la vocación para tal fin
y una formación militar basada en un estricto Código
Ético que los haga dignos de asumir tal responsabilidad.
El General San Martín es el arquetipo del militar argentino.
Su legado es el cimiento de una tradición guerrera
que acuñó un conjunto de valores y virtudes
que consolidaron y acrecentaron las generaciones posteriores
y que es un deber irrenunciable transmitir a las venideras.
Para nuestros hombres de armas, José de San Martín
no sólo es “el padre de la patria”, sino
la impronta que marcó a fuego con su personalidad,
un deber ser.
En síntesis, el ser militar argentino es un patrimonio
de principios y conductas, de valores y virtudes, un legado
forjado por nuestros próceres a lo largo de 200 años
de historia, que nuestro pueblo asume como el deber ser del
hombre de armas.
Este deber ser exige al soldado estar formado y preparado
para la defensa de los intereses nacionales, dispuesto a llevar
un estilo de vida que implica, si fuera necesario renunciar
a la propia existencia y a ciertas libertades ciudadanas y
aspiraciones personales.
Las virtudes que definen la estirpe del soldado argentino
son: el honor, la lealtad, el coraje, la disciplina, la templanza
y la abnegación. En estos valores y virtudes se encuentra
la esencia de la identidad militar, la cual debe ser transmitida
y consolidada para así hacer realidad el precepto sanmartiniano
“Serás lo que debas ser o serás nada”.
El Soldado Argentino
Ésta es nuestra estirpe militar, ésta es la
herencia del Libertador que nos señala que un soldado
argentino debe:
• Estar comprometido con la defensa de los intereses
de la nación, su soberanía, independencia y
destino histórico.
• Actuar con honor, esa es la base espiritual que rige
su conducta.
• Ser un hombre de coraje, que jamás se permita
agachar la cabeza frente al enemigo; así lo demostró
el soldado Poltronieri en Malvinas.
• Ser capaz de sacrificar su vida por la patria; el
sargento Cabral en San Lorenzo y el cabo Mario Castro en nuestras
islas cumplieron con ese mandato.
• Forjarse en firmes convicciones, como Falucho y el
teniente Roberto Estévez, ellos preservaron a costa
de su vida los ideales que defendían.
• Conducirse en un marco de disciplina, sustentado en
valores compartidos para cumplir la misión de la Defensa
Nacional.
• Guardar lealtad con la patria, la república
y con el Ejército, con sus compatriotas y sus camaradas.
• Ser respetuoso de la Constitución, sus leyes
y la voluntad popular.
• Defender la vida y los derechos de sus compatriotas.
• Sobre la base de la libertad de acción, ejercer
plenamente la iniciativa con un profundo sentido de la responsabilidad.
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| II |
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Disponer de capacidad operacional para defender los intereses
vitales de la Nación |
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La finalidad
esencial del Ejército Argentino es la preparación
para estar en aptitud de defender los intereses vitales de la
nación. En tal sentido, el Ejército que el país
necesita se definirá como una Fuerza identificada por
su razón de ser, la preparación para la guerra,
cuya base es el adiestramiento y el alistamiento.
Desde el año 2003, el planeamiento, el equipamiento,
la educación y la asignación de recursos, se han
orientado a la consecución de ese objetivo.
Como ya se expresó, los ejes prioritarios establecidos
por la Institución implican la introducción de
cambios en la organización que permitan, a partir de
la presencia física, consolidar la soberanía y
estar al servicio de la población en los rincones más
aislados del país, y el reequipamiento privilegiando
la tecnología argentina. De esta manera, la Fuerza asume
el compromiso de acompañar el proceso de resurgimiento
de la producción nacional.
Fue así que se diseñó el Plan Ejército
Argentino 2025 (PEA 2025), una estrategia que persigue la transformación
integral a partir del planteamiento de escenarios de riesgo
y de las oportunidades de la Institución para actuar
en consecuencia; que aspira a una Fuerza que -en el marco de
una actitud estratégica general defensiva- tenga capacidad
para disuadir o para preservar o recuperar el territorio nacional
ante cualquier amenaza de origen externo.
En cuanto al equipamiento, el Ejército enunció
un plan para revertir la situación de carencia de recursos
financieros, el desmantelamiento de la infraestructura de producción
y la pérdida de personal capacitado.
También se concentraron esfuerzos en la investigación
y el desarrollo y en la producción para la defensa, a
fin de garantizar el mantenimiento, la actualización
y la modernización tecnológica, con el propósito
de optimizar la capacidad operacional.
Un Ejército listo para cumplir su misión se templa
en los valores, se eleva en la educación y se fortalece
en el terreno. El factor de éxito de una fuerza reside
en su educación. La ejecución de ejercicios en
el terreno, en todos los niveles, constituye el método
apropiado para el desarrollo de la capacidad operacional.
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El
principal objetivo del Ejército es y será
constituir el brazo armado de la defensa de la Patria.
Para ello es necesario preparar a sus hombres y
mujeres
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En la vida de
campaña se forja el soldado, y las actividades de instrucción
en el terreno son el mejor medio para motivar al hombre y crear
el espíritu de cuerpo. En función de ello, nuestros
hombres y mujeres se preparan a través de:
Ejercicios específicos que permiten alcanzar capacidades
operacionales y aptitud para interoperar con organizaciones
de la Fuerza.
Ejercicios conjuntos que fortalecen la integración con
las otras Fuerzas Armadas del país.
Ejercicios combinados que coadyuvan a la integración
regional.
Ejercitaciones en Técnicas Operativas de Naciones Unidas
(TONU) para la participación en fuerzas de paz que contribuyen,
de manera concreta, con la política exterior del país.
El continuo entrenamiento es la mejor manera de elevar el nivel
profesional del personal y permite revalorizar al soldado, manteniendo
alta su moral y la cohesión.
Privilegiar lo operacional es volver a la fuente de vocación
y compromiso.  |
| Los
puntos III, IV y V se describen en la próxima edición |
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