
abril 2008 |









EDICIÓN ESPECIAL/ EJERCITO ARGENTINO 2003-2007
Ejes Institucionales |




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MARTÍN
MIGUEL DE GÜEMES |
Hacia
el bicentenario de la Patria • Nota III |
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las Invasiones Inglesas a la Guerra Gaucha |
de la Redacción |
1808
fue el año triste de Martín Miguel de Güemes.
Luego de haber participado en la Reconquista y la Defensa
de Buenos Aires, en 1806 y 1807, el oficial del Regimiento
Fijo de esta ciudad enfermó de cuidado. En esas
condiciones y mientras permanecía en la Gran Aldea
le llegó la noticia del fallecimiento de su padre.
Al recibir la noticia de la muerte de don Gabriel de Güemes
y Montero, solicitó licencia y cuando la obtuvo,
emprendió el viaje de regreso a su Salta natal.
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El capitán
y los marinos de la goleta “Justine” no podían
creer en lo que veían. Estaban luchando por desencallar
al barco del fango limoso de las aguas del Río
de la Plata, ya que, debido a una imprevista bajante,
la nave, de 26 cañones que hasta hacía poco
rato, estaba dada a la metódica tarea de cañonear
las posiciones de criollos y españoles, había
quedado varada.
Y no podían creer lo que veían, porque lo
que sus ojos contemplaban no era nada común. |
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Un grupo de jinetes,
más precisamente de la caballería de Húsares
de Pueyrredón venía hacía ellos, lanzados
a todo galope. Los caballos avanzaban hacía el navío
encallado entre trombas de barro y espeluznantes relinchos.
Tronaron fusiles, tabucos y tercerolas desde el barco. Alguna
cabalgadura rodó, arrastrando a su jinete, pero eso no
detuvo la carga, ni el posterior abordaje a sable y pistola.
Los criollos treparon hasta llegar a la cubierta y allí
se entabló una lucha tan breve como feroz. Al caer herido
el capitán británico, el combate concluyó.
Arrojaron las armas los marinos y se rindieron. Era el 12 de
agosto de 1806.
Y pocas horas después de este suceso, el General Guillermo
Carr Beresford, acorralado en el fuerte de Buenos Aires, por
las fuerzas comandadas por Santiago de Liniers arriaba la bandera
británica, poniendo fin a la primera de las intentonas
inglesas en el Río de la Plata. El abordaje y posterior
toma de la “Justine”, es probablemente un hecho
único en los anales de la historia militar mundial. No
se conoce otro caso de un navío tomado por una unidad
de caballería. Y junto a aquellos Húsares de Pueyrredón,
que consiguieron la hazaña, había uno que no lo
era y que, sin embargo los había guiado al combate. Se
trataba de un joven oficial, perteneciente al Regimiento Fijo
de Buenos Aires, un salteño llamado Martín Miguel
de Guemes.
De este modo, espectacularmente, entraba por la puerta grande
de la historia nacional, uno de los soldados más tenaces
y sacrificados de las guerras por nuestra Independencia. |
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Los
comienzos del defensor del Norte
El 8 de febrero de 1785 nacía en la ciudad de Salta
Martín Miguel de la Mata Güemes, hijo de don Gabriel
de Güemes Montero y doña María Magdalena
Goyechea y la Corte. Andando el tiempo y con catorce años
cumplidos, ingresaba, el 13 de febrero de 1799, como cadete
a la Compañía del Tercer Batallón del
Rey, perteneciente al Regimiento Fijo de Buenos Aires destacado
en Salta. Al producirse al Primera Invasión Inglesa
de 1806, la unidad en que se desempeñaba Güemes
fue enviada presurosamente a Buenos Aires y allí, el
joven oficial protagonizaría el memorable episodio
de la toma de la “Justine”.
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El 13 de febrero
de 1809, la Suprema Junta Gubernativa del Reino de Sevilla
lo ascendía a Subteniente y el 4 de julio de ese mismo
año, por pedido del Gobernador de la Intendencia de
Salta, el Virrey lo destinaba a la Guarnición Militar
de Salta con el grado de Teniente.
El General que murió
en combate
Un fatídico 7 de junio de 1821, el coronel realista José
María Valdéz, apodado “El Barbarucho”,
al frente de 400 soldados y guiados por un traidor, penetró
de noche en la ciudad de Salta. Guemes y sus hombres fueron
emboscados y al romper las líneas enemigas con su carga
de caballería, una bala realista hirió mortalmente
a Güemes, quien falleció, pocos días después,
el 17 de junio en Cañada de la Horqueta, luego de rechazar
dos ofertas del General Pío Tristán para ser atendido
y pasarse a la causa realista. Sintiéndose morir, aquel
bravo centauro salteño reunió a sus tropas gauchas
y le ordenó a su segundo, el Coronel Jorge Enrique Vidt
“Poner sitio a Salta para expulsar al enemigo y no descansar
hasta la victoria final”. Así, por heridas de combate,
falleció el soldado que, al frente de sus milicias nativas,
comandando a sus aguerridos “Infernales” detuvo
siete invasiones realistas provenientes del Alto Perú,
y permitió, con el sacrificio de sus soldados gauchos,
la magna empresa libertadora del General José Francisco
de San Martín.
Güemes y la revolución
de Mayo de 1810
El 22 de agosto de 1810, Martín Miguel de Güemes
partía de Salta comandando un escuadrón salteño
denominado “Partida de Observación”, con
rumbo a la Quebrada de Humahuaca. Ya estaba enterado de los
sucesos revolucionarios producidos en Mayo en Buenos Aires
y adhirió fervorosamente a ellos. Interceptó
las comunicaciones del enemigo realista y con sus tropas,
preparó el terreno para el avance del Ejército
enviado por la Junta del Primer Gobierno Patrio. El 7 de noviembre
de 1810, al frente de salteños, jujeños y tarijenses
participó en la primera batalla de Suipacha, contribuyendo
a la derrota del general realista Córdoba.  |
| PRÓXIMA
NOTA: Cornelio Saavedra |
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