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MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES / Hacia el bicentenario de la Patria • Nota III
De las Invasiones Inglesas a la Guerra Gaucha


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MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

Hacia el bicentenario de la Patria Nota III
 
De las Invasiones Inglesas a la Guerra Gaucha
de la Redacción

1808 fue el año triste de Martín Miguel de Güemes. Luego de haber participado en la Reconquista y la Defensa de Buenos Aires, en 1806 y 1807, el oficial del Regimiento Fijo de esta ciudad enfermó de cuidado. En esas condiciones y mientras permanecía en la Gran Aldea le llegó la noticia del fallecimiento de su padre. Al recibir la noticia de la muerte de don Gabriel de Güemes y Montero, solicitó licencia y cuando la obtuvo, emprendió el viaje de regreso a su Salta natal.

El capitán y los marinos de la goleta “Justine” no podían creer en lo que veían. Estaban luchando por desencallar al barco del fango limoso de las aguas del Río de la Plata, ya que, debido a una imprevista bajante, la nave, de 26 cañones que hasta hacía poco rato, estaba dada a la metódica tarea de cañonear las posiciones de criollos y españoles, había quedado varada.
Y no podían creer lo que veían, porque lo que sus ojos contemplaban no era nada común.
Un grupo de jinetes, más precisamente de la caballería de Húsares de Pueyrredón venía hacía ellos, lanzados a todo galope. Los caballos avanzaban hacía el navío encallado entre trombas de barro y espeluznantes relinchos. Tronaron fusiles, tabucos y tercerolas desde el barco. Alguna cabalgadura rodó, arrastrando a su jinete, pero eso no detuvo la carga, ni el posterior abordaje a sable y pistola. Los criollos treparon hasta llegar a la cubierta y allí se entabló una lucha tan breve como feroz. Al caer herido el capitán británico, el combate concluyó. Arrojaron las armas los marinos y se rindieron. Era el 12 de agosto de 1806.
Y pocas horas después de este suceso, el General Guillermo Carr Beresford, acorralado en el fuerte de Buenos Aires, por las fuerzas comandadas por Santiago de Liniers arriaba la bandera británica, poniendo fin a la primera de las intentonas inglesas en el Río de la Plata. El abordaje y posterior toma de la “Justine”, es probablemente un hecho único en los anales de la historia militar mundial. No se conoce otro caso de un navío tomado por una unidad de caballería. Y junto a aquellos Húsares de Pueyrredón, que consiguieron la hazaña, había uno que no lo era y que, sin embargo los había guiado al combate. Se trataba de un joven oficial, perteneciente al Regimiento Fijo de Buenos Aires, un salteño llamado Martín Miguel de Guemes.
De este modo, espectacularmente, entraba por la puerta grande de la historia nacional, uno de los soldados más tenaces y sacrificados de las guerras por nuestra Independencia.
 

Los comienzos del defensor del Norte

El 8 de febrero de 1785 nacía en la ciudad de Salta Martín Miguel de la Mata Güemes, hijo de don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena Goyechea y la Corte. Andando el tiempo y con catorce años cumplidos, ingresaba, el 13 de febrero de 1799, como cadete a la Compañía del Tercer Batallón del Rey, perteneciente al Regimiento Fijo de Buenos Aires destacado en Salta. Al producirse al Primera Invasión Inglesa de 1806, la unidad en que se desempeñaba Güemes fue enviada presurosamente a Buenos Aires y allí, el joven oficial protagonizaría el memorable episodio de la toma de la “Justine”.

El 13 de febrero de 1809, la Suprema Junta Gubernativa del Reino de Sevilla lo ascendía a Subteniente y el 4 de julio de ese mismo año, por pedido del Gobernador de la Intendencia de Salta, el Virrey lo destinaba a la Guarnición Militar de Salta con el grado de Teniente.

El General que murió en combate

Un fatídico 7 de junio de 1821, el coronel realista José María Valdéz, apodado “El Barbarucho”, al frente de 400 soldados y guiados por un traidor, penetró de noche en la ciudad de Salta. Guemes y sus hombres fueron emboscados y al romper las líneas enemigas con su carga de caballería, una bala realista hirió mortalmente a Güemes, quien falleció, pocos días después, el 17 de junio en Cañada de la Horqueta, luego de rechazar dos ofertas del General Pío Tristán para ser atendido y pasarse a la causa realista. Sintiéndose morir, aquel bravo centauro salteño reunió a sus tropas gauchas y le ordenó a su segundo, el Coronel Jorge Enrique Vidt “Poner sitio a Salta para expulsar al enemigo y no descansar hasta la victoria final”. Así, por heridas de combate, falleció el soldado que, al frente de sus milicias nativas, comandando a sus aguerridos “Infernales” detuvo siete invasiones realistas provenientes del Alto Perú, y permitió, con el sacrificio de sus soldados gauchos, la magna empresa libertadora del General José Francisco de San Martín.

Güemes y la revolución de Mayo de 1810

El 22 de agosto de 1810, Martín Miguel de Güemes partía de Salta comandando un escuadrón salteño denominado “Partida de Observación”, con rumbo a la Quebrada de Humahuaca. Ya estaba enterado de los sucesos revolucionarios producidos en Mayo en Buenos Aires y adhirió fervorosamente a ellos. Interceptó las comunicaciones del enemigo realista y con sus tropas, preparó el terreno para el avance del Ejército enviado por la Junta del Primer Gobierno Patrio. El 7 de noviembre de 1810, al frente de salteños, jujeños y tarijenses participó en la primera batalla de Suipacha, contribuyendo a la derrota del general realista Córdoba.

 
PRÓXIMA NOTA: Cornelio Saavedra
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