
marzo 2008 |

YO ELEGÍ EJÉRCITO
Ingresaron 415 cadetes al Colegio Militar
y más del 10 por ciento son mujeres |









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YO
ELEGÍ EJÉRCITO
Ingresaron 415 cadetes
al Colegio Militar y más del 10 por ciento son
mujeres |
de la Redacción |
| En
la reciente incorporación de los cadetes al Colegio
Militar de la Nación, se presentaron 415 aspirantes
de todo el país, (385 varones y 30 mujeres) para
el cuerpo comando y 23 chicas y cuatro muchachos para
enfermería universitaria. Entre todos ellos, un
contingente de la provincia de Jujuy, con quienes SOLDADOS
mantuvo un emotivo diálogo, acompañados
por sus padres y otros familiares |
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Una larga fila
de muchachos de ambos sexosde adolescentes, valijas y bolsos
en mano, puso la nota de color en la calurosa mañana
de febrero, frente al arco de entrada del Colegio Militar de
la Nación. Algunos rapados, la mayoría de riguroso
traje negro y las chicas con un tímido rodete, fueron
entrando cargados de ilusiones. No era para menos. El sueño
de ser oficiales del Ejército comenzaba a hacerse realidad.
Detrás de ellos, los acompañó un compacto
contingente de familiares y amigos. Ya en la plaza de armas
y formados por pelotones, fueron ubicados en el salón
de actos. Allí, los recibió la plana mayor del
instituto, encabezados por su director, el General Gustavo D´Amico.
Luego de las palabras de bienvenida, donde los instó
a dar todo de sí para cumplir con el sagrado deber de
defender a la Patria, se reunió con sus padres. Al finalizar
la breve ceremonia, llegó la hora de las despedidas.
Entre lágrimas, llantos y la última foto antes
de separarse, SOLDADOS se acercó a los aspirantes de
la provincia de Jujuy. Esta fue la charla con ellos, a pocos
minutos de ir a sus respectivas cuadras.
Testimonios
Todavía lucía una abundante cabellera.
Jairo Villa (21), de Ledesma, segundo de cinco hermanos, confiesa
que nació con la vocación militar. El año
pasado buscó la solicitud por Internet, la llenó,
se presentó para rendir examen y no pudo entrar. Insistió
y ahora, lo logró. “En casa me apoyaron en todo”.
Sonríe cuando le decimos que va a perder esa “porra”
en cualquier momento. “Pienso que los primeros años
van a ser duros, pero me los tengo que bancar y si llego a tercer
año, creo que voy a lograrlo”. Afirma que está
preparado para recibir órdenes, hacer guardias y orden
cerrado. A su lado, hecha un paño de lágrimas,
su mamá Florinda apenas puede articular palabras. “Estoy
orgullosa”, alcanza a decir varias veces.
Más allá, Manuel Alejandro Sánchez (19),
de Palpalá, que no tiene familiares militares, empezó
a investigar la posibilidad de ingresar al Ejército y
le gustó la idea. “Mi anhelo es llegar lo más
lejos que pueda”. En la capital jujeña estudió
pintura en la Escuela Provincial de Arte y por eso maestro de
artes plásticas. Su papá Cristóbal se sorprendió
frente a ese cambio de vocación. “No esperaba esa
respuesta, pero bueno, hicimos los trámites, se presentó
y aprobó”.
Luego de intentar estudiar ingeniería, Luciano Quiñonero
(19), de San Salvador de Jujuy, quiso probar cómo era
la vida militar. “Vengo con muchas ganas de estudiar y
a poner todo de mi. Algunos compañeros me dijeron que
estaba loco y otros, me alentaron”. Reconoce el sacrificio
de sus padres para que pudiera llegar a Buenos Aires. “Mi
mamá está feliz”, asegura. El papá,
quebrado por la emoción sólo alcanza a decir dos
palabras. “Este es el futuro de nuestro hijo; él
eligió esta carrera y lo apoyamos”.
Son las dos únicas jujeñas del contingente de
aspirantes mujeres. Paula Toconás (17) y Maricel Colque
(18), de San Salvador, recorrieron un largo camino. Tuvieron
que ir a Tucumán durante una semana para rendir. “La
preparación fue dura porque estaba terminando el secundario”,
dice Paula. “Quiero ser oficial del Ejército”,
lo afirma con todas las ganas. Su compañera, entre el
colegio y los institutos militares, corrió una carrera
contra reloj. “Fue bastante cansador, estudiaba por las
noches y por suerte aprobé”. Ambas tienen familiares
militares y aseguran estar preparadas para enfrentar su nueva
vida. El suboficial principal Sergio Toconás, del Regimiento
20, se emociona al ver a su hija como futura oficial. “Es
un sueño y una decisión de ella. Yo no la induje
para nada. Creo que tiene un difícil camino por delante,
pero va a llegar porque tiene madera para ser militar”.
Frente a ellos y de riguroso uniforme de verano, dos compatriotas,
ambos cadetes de tercer año que siguieron atentamente
el acto, relatan sus propias experiencias. Rubén Quispe
(27), de San Salvador, de la 1ª Compañía
de Infantería, recuerda que “cuando llegué
tenía mucha incertidumbre, nerviosismo y estaba muy ansioso.
Desde aquel día a hoy, fui creciendo, madurando y formando
el carácter que necesita un militar y sobre todo, educación.
Entré grande, pero muchos de mis compañeros eran
casi niños, de 16 y 17 años. Mi abuelo y mi padre
fueron militares, vivía en un barrio militar y rodeado
de ellos. Y no podía ser otra cosa”.
Por su parte, Sebastián Vega (21), de Humahuaca, de la
Compañía de Comunicaciones, también da
sus impresiones. “Yo estudié en el Liceo General
Aráoz de Lamadrid, en San Miguel de Tucumán y
por eso, venía con todas las ganas de enfrentar una nueva
experiencia. Una vez que conocí la carrera no quise dejarla.
A los nuevos cadetes les deseo suerte, que tengan ganas y predisposición
por sobre todas las cosas”.
La Comisión de Padres para el Ingreso a la Escuela de
Suboficiales Sargento Cabral, tal su denominación, se
formó en San Salvador de Jujuy para ayudar a chicos y
chicas de la provincia que quieren ingresar en el Ejército.
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