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SEMBLANZA DE BELGRANO |
Hacia
el bicentenario de la Patria • Nota II |
| El
hombre mejor preparado del Virreynato para dar el paso hacia
una nueva forma de gobierno propio |
de la Redacción |
| A
mediados de 1808 en el Río de la Plata la llegada
de las noticias procedentes de España acerca de
la invasión napoleónica y la abdicación
de Fernando VII aceleraron el pulso de los criollos que
habían comenzado a conspirar secretamente con miras
a una suerte de gobierno propio en el Virreinato. Uno
de ellos, acaso el mejor preparado, era el entonces secretario
del |
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| Consulado
de Buenos Aires, el abogado y economista Manuel Belgrano. Una
síntesis de su vida (en ese momento contaba con 38 años)
permitirá entender mejor no sólo su multifacética
personalidad, sino también las circunstancias en las
que se gestaron los acontecimientos que desembocarían,
apenas dos años después, en el grito de Mayo. |
Manuel José
Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano había
nacido el 3 de junio de 1770 en Buenos Aires. Era el cuarto
hijo de un matrimonio que tuvo ocho varones y tres mujeres.
Su padre fue un acaudalado comerciante de origen italiano, Domingo
Belgrano Peri (quien castellanizó su segundo apellido,
cambiándolo por Pérez) y fue su madre, una criolla
llamada María González Casero. Esta fue la génesis
de uno de los hombres fundamentales de la Patria, que dio su
grito libertario un lloviznoso 25 de mayo de 1810.
Un joven talentoso
1786 lo encontraba trasladándose a España
junto a su hermano Federico y allí, ingresando a la Universidad
de Salamanca para seguir la carrera de Derecho. Tres años
después, en 1789, recibía su diploma de Bachiller
en Leyes de la Universidad de Valladolid. En suelo europeo,
más precisamente el 14 de julio, la Revolución
Francesa sacudía todos los cimientos de la época,
al abolir el poder de los monarcas. En 1790, el veinteañero
Manuel Belgrano era designado Presidente de la Academia de Derecho
Romano, Política Forense y Economía Política
de la Universidad de Salamanca. 1794 lo encontraba regresando
a Buenos Aires para asumir la Secretaría del Consulado,
creado por Real Cédula de Carlos IV, el 30 de enero de
ese año. En 1795 presenta su Primera Memoria del Consulado,
pocos después comenzaba a enseñar Derecho en la
ciudad de Córdoba, su primo Juan José Castelli
lo supliría durante sus licencias y ausencias.
En 1797, el Virrey Melo lo designaba Capitán de Milicias.
Fundó la Escuela de Náutica (donde también
a la hora de defender Buenos Aires se originaría el Tercio
de Galicia, unidad combatiente en la Defensa de la ciudad durante
la Segunda Invasión Inglesa) y la Escuela de Dibujo en
1799 y gracias al impulso mancomunado con Hipólito Vieytes
veía la luz El Semanario de Agricultura, Industria y
Comercio. Tal era la prolífica actividad de ese criollo
ilustrado, destinado a tener enorme protagonismo en los años
que vendrían. El joven doctor en leyes, el catedrático
de fuste, el periodista pionero, dejaría la pluma y tomaría
la espada muy pronto. Faltaba ya muy poco para que, en el efervescente
Virreynato del Río de la Plata se desencadenara un acontecimiento
destinado a cambiar para siempre, el curso de la historia. |

| Tales
son en todo los cálculos de los hombres! Pasa un
año, y he ahí que sin que nosotros hubiésemos
trabajado para ser independientes, Dios mismo nos presenta
la ocasión con los sucesos de 1808 en España
y en Bayona. En efecto, avívanse entonces las ideas
de libertad e independencia en América y los americanos
empiezan por primera vez a hablar con franqueza de sus
derechos. |
Manuel
Belgrano
(Autobiografía) |
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Las
invasiones inglesas y sus consecuencias
En 1806, mil quinientos hombres comandados por
el General William Carr Beresford se apoderaban, sin mayores
resistencias, de la ciudad de Buenos Aires. Entre las ignominias
que el invasor impuso a los notables de aquella época,
quizás la más pesada, fue la de jurar obediencia
a la corona británica. Manuel Belgrano se negó
a hacerlo y cruzó a la Banda Oriental para poner distancia.
Para la Reconquista, Belgrano regresó a esta márgen
del Plata, alistándose al año siguiente en el
recién creado Regimiento de Patricios, con el grado de
Sargento Mayor. Allí, la segunda intentona, a cargo del
General Whitelocke, al frente de doce mil hombres se estrellaría
contra la firme determinación de criollos y españoles.
Belgrano, al igual que muchos, tomó el fusil y luchó
por su ciudad. Destituido Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último
virrey español, asumió la Primera Junta de Gobierno
patrio y en ella, Manuel Belgrano se desempeñó
como vocal. |
| Francisco
de Goya / LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO DE 1808 / Óleo
sobre lienzo de 266 x 345 cm. Museo Nacional del Prado
(Madrid). Esta obra está referida a la insurrección
popular de los españoles que fuera sofocada en
sangre por el ejército de ocupación napoleónico. |
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Su
legado
Lo que sigue en su trayectoria, después
del grito libertario de 1810, es la expedición del Paraguay,
llevando los nuevos aires independientes, sus combates en Campichuelo,
Paraguari y Tacuarí. Fue jefe del Ejército del
Norte, supo de victorias en Salta y Tucumán y de derrotas
en Vilcapugio y Ayohúma. Allí está, el
27 de febrero de 1812, su valentía de presentar a las
tropas formadas, en la inauguración de la Batería
“Independencia”, a orillas del río Paraná,
la bandera que había creado, pese a la prohibición
del Triunvirato. Allí está su desobediencia a
la miopía de las autoridades de aquel tiempo, al negarse
a seguir retirándose y plantarse para dar batalla y vencer,
en Tucumán al General realista Pío Tristán.
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Manuel Belgrano,
aquel que nació en el seno de acaudalada familia, que
todo lo tuvo y que todo lo entregó, para volcarse con
pasión a la causa de nuestra Independencia, murió
pobre y olvidado por sus compatriotas el 20 de junio de 1820
en Buenos Aires. Sus ojos se cerraron en la casona frente al
templo de Santo Domingo, donde hoy reposan sus restos.“¡Ay,
Patria mía!” fueron sus palabras postreras. Poco
antes había insistido en pagar con su reloj (lo último
que de valor material le quedaba), los servicios de su médico.
El tardío reconocimiento de sus compatriotas lo ha consagrado
como uno de los grandes fundadores de la Nación. Su conmovedor
ejemplo de coraje y patriotismo arde, con llama inmortal, en
los corazones de todos los argentinos.  |
| PRÓXIMA
NOTA: Martín Miguel de Güemes |
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