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SAN MARTÍN
EN ESPAÑA |
Hacia
el bicentenario de la Patria • Nota I |
| En
18o8 el capitán del ejército español José
Francisco de San Martín pelea en Arjonilla y Bailén,
hechos de armas que serían emblemáticos |
de la Redacción |
| ¿Qué
hacían, dos siglos atrás, los que serían
los protagonistas de la Revolución de Mayo de 1810
y las subsiguientes luchas por la Independencia? |
| En aquel
23 de junio de 1808, la columna de caballería francesa
se mueve como una sinuosa serpiente de guerra erizada
de bayonetas, a través de los suelos de Jaen. Bonaparte
ha invadido España y sus legiones parecen ser incontenibles.
Son unos ciento cincuenta hombres, |
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| Un
grupo de soldados del Tercio de Murcia en descanso |
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| apenas una avanzada
del ejército que comanda el General Pierre Antoine Dupont,
los que cabalgan bajo el sol de fuego, que rebota con destellos
luminosos en el filo de sus moharras. Ya divisan el caserío
de Arjonilla y hartos de marchar, no observan con detenimiento
el giro de los pájaros en las alturas. Y los pájaros
tienen buenas razones para no posarse en la gramilla y picotear
los frutos que el viento ha esparcido. Estas buenas razones
son un puñado de jinetes del ejército español
que, ocultos tras altos pastizales no pierden detalle de la
marcha de la tropa enemiga. El Capitán José Francisco
de San Martín, al frente de veintiún soldados
de caballería evalúa la situación y sabe
que la prudencia le indicaría retirarse. |
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-Sin
duda es la avanzada de la fuerza. Nos replegaremos, señor?
- Inquiere Mendoza, su lugarteniente.
-Sí; eso es lo que aconsejarían las circunstancias.
Nos quintuplican o más en número-
-Nos destrozarían si presentamos batalla-
Hay un silencio.
-Atacaremos-
-¿Cómo? Si mi capitán.
-Que la sorpresa está de nuestro lado, que estamos montados
y ellos, de a pie. Además deben estar cansados, luego
de horas de marcha. Lo último que pueden esperar es una
embestida. Pasa la voz de que aguarden mi señal y mantengan
quietos los caballos. Que nada nos delate.
El caserío está cada vez más cerca. Los
franceses piensan con deleite en el agua fresca de los pozos
de aljibe y la sombra de los techos del caserío que los
protegerá del sol inmisericorde. Entonces, un relincho
estremece la mañana. Ya es demasiado tarde para los galos.
De los cercanos pastizales emergen veloces centauros que caen
sobre ellos, sableándolos sin piedad.
-¡Emboscada!- Alcanza a gritar alguno, antes de caer bajo
los cascos de los caballos que atropellan. La sorpresa es total.
Los jinetes, surgiendo de ambos flancos del pastizal arremeten,
vociferantes, arrasando a las líneas enemigas que no
tienen tiempo de rehacerse En pocos minutos el combate termina
con pérdidas mínimas para los intrépidos
españoles y con muchas bajas para los soldados del |
| emperador francés.
Más de ciento treinta hombres arrojan sus fusiles y se
rinden sin condiciones. Por esta singular hazaña, el
Marqués de Coupigny citará al oficial San Martín
en el parte de guerra. Este parte será publicado en la
Gaceta Ministerial de Sevilla el miércoles 29 de junio
de 1808. Y el propio Rey Fernando VII promoverá a San
Martín, el 6 de julio de ese mismo año, a Capitán
Agregado al Regimiento de Caballería de Borbón,
debido a los méritos mostraron en la audaz acción
de Arjonilla. Por sus características, Arjonilla prefiguró
claramente el combate de San Lorenzo, años después,
en tierra americana. |
60.000
hombres en batalla
Las tropas que comanda el general Francisco Javier Castaños
se han dividido en dos alas, una, comandada por el mariscal
Teodoro Reding y la otra, por el marqués de Coupigny,
Los soldados han sido dispuestos en tres líneas que cierran
a los franceses la ciudad de Bailén, en el sur de España.
Es el 19 de julio de 1808 y frente a los ejércitos de
Fernando VII, está el imponente ejército napoleónico
comandado por el general Dupont. Y también allí
se encuentra José Francisco de San Martín, en
calidad de ayudante de campo del marqués de Coupigny.
Es el preciso lugar donde se toman las decisiones estratégicas,
que decidirán la suerte de la batalla. Comienza la lucha,
que durará nueve mortíferas horas bajo ese sol
ardiente, da comienzo. Cinco veces cargan los aguerridos franceses,
y son rechazados en otras tantas oportunidades. La sangre vuela
en remolinos, el estampido de los cañones atronando en
el aire y las sucesivas cargas de caballería chocando
contra la infantería erizada de bayonetas conforman la
realidad de un encarnizado |
| EL
GENERAL Dupont se rinde en Bailén al General Español
Francisco Javier hoCastaños. (Grabado de época) |
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enfrentamiento.
La llanura se convierte en lagunas de sangre. Los jefes españoles
ordenan entonces, un hábil cambio de frente llevado adelante
por algunos batallones. Esto produce una acción envolvente
que amenaza con despedazar a los invasores. Al atardecer de
ese funesto día, para las tropas de Napoleón,
su jefe, el Mariscal Dupont pidió la rendición.
Dupont entregó la espada al general Castaños,
sellando así la suerte de su ejército. Más
de veinte mil soldados franceses fueron tomados prisioneros
y Bailén significó una de las más graves
derrotas de Napoleón en suelo español. Entre tantos
miles de hombres, uno, nacido en la lejana América del
Sur tomó debida nota de las maniobras tácticas
utilizadas por los españoles, para triunfar en tan formidable
batalla. Este criollo aplicaría la misma estrategia para
plantear la batalla y las mismas tácticas para derrotar
a los realistas en los llanos chilenos el 12 de febrero de 1817.
Es que, si se dice que Arjonilla puede resultar equivalente
a San Lorenzo, Bailén lo fue en igual modo para Chacabuco.
Por su impecable desempeño en esta gigantesca confrontación,
José Francisco de San Martín fue promovido al
grado de Teniente Coronel de Caballería, siéndole
conferida la medalla recordatoria que el Libertador guardó
hasta sus últimos días.  |
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