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HISTORIAS
DE VIDA
Final del camino para
un perro soldado |
de la Redacción |
| Aquí
descansa mi más fiel camarada, aquél que
tuvo todas las virtudes humanas y ninguno de sus defectos:
mi perro |
Había
nacido el 14 de Marzo del año 1996, en las proximidades
de la Guardia Central del Regimiento de Infantería
Mecanizado 4 Escuela. Era un perro mestizo clásico,
proveniente de una camada de ocho cachorros de los cuales
seis eran hembras y dos machos. Apenas destetado, fue
separado del resto de la camada criándose en esta
unidad al cuidado de los integrantes de la Compañía
de Infantería Mecanizada A. El cariño que
recibía de ellos determinó que le pusieran
el mismo nombre de la subunidad; “Suipacha”.
Según testimonia su gente, participaba en todas
las actividades internas y de apoyos en el terreno que
les tocaba cumplir, incluyendo las formaciones de la mañana,
instrucción y adiestramiento físico.
En el Año 2003, participó de la primera
marcha a pie realizada por el elemento, desde Monte Caseros
hasta la localidad de Yapeyú, llegando a recorrer
un total de 162 kilómetros, sufriendo dolorosas
ampollas en sus patas.
El 15 de setiembre de 2005, había sido condecorado
con collar, cadena y capa verde, que acreditaban su identidad
de Perro del 4 de Línea, fiel compañero
y probado soldado de frontera. |
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Con
gran respeto por el camarada caído los soldados del 4
se congregaron en espontánea formación cuando
fue sepultado, entre las glorias de su Plaza de Armas en Monte
Caseros  |
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Leal a su propio
ser, murió como un soldado de Infantería: marchando
a pata. Orgulloso, a pesar de estar agotado no quiso ser como
aquél que no puede más y bajó, desobediente,
del camión para seguir su marcha acompañando la
tropa. De pronto, lo distrajo un combate - naturaleza canina
obliga - contra otro congénere extraño y un salto
lo puso en la mortal trayectoria de un auto que pasaba. Sin
titubear, los soldados del 4 no dudaron en socorrer a su perro
de guerra y como quien auxilia a un camarada herido, lo cargaron
en sus hombros para recorrer los 4 kilómetros restantes
hasta el Cuartel. Atendido por un veterinario con los mayores
cuidados logró algunos días, pero la gravedad
de sus heridas determinó que falleciera el 1º de
noviembre último.
Con todos los honores que corresponden a un guerrero, Suipacha
fue despedido por sus camaradas del Regimiento siendo enterrado
en esa misma Plaza de Armas que tanto había cuidado;
descansa ahora en ella a la sombra de todos los bravos del 4
caídos en
mil combates.  |
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