Home Email Contáctenos
Quienes Somos Correo de Lectores Biblioteca Soldados Números Anteriores Suscríbase
 

noviembre 2007

EN PRESENCIA DEL JEFE DEL EJÉRCITO DEL PARAGUAY
Bautizan unidad militar argentina en honor al prócer paraguayo Mariscal Francisco Solano López

DIA DE LA INFANTERIA
La Reina de las Batallas

TENIENTE PRIMERO BÁRBARA VITTORE
La Dama que vuela

AGRUPACION ANTIAEREA 601 DE MAR DEL PLATA
Construyen sus blancos que son aviones radiocontrolados para prácticas de tiro


EL AVION NO TRIPULADO
Lipán III: un águila guerrera electrónica


ALCANCE GLOBAL
Ya están en la web las páginas de SOLDADOS Digital, el sitio que potencia el alcance de esta revista


MALVINAS 25 AÑOS / Nota VIII
CONSCRIPTO ELBIO ARAUJO
El Héroe del Pueblo


2DA SECCION / SOLIDARIDAD
Regimiento de Monte 28 - Tartagal
Convenio con Educación

CULTURA
Con mirada de mujer

SALUD
Ansiolíticos

» Institucionales

» Novedades

» El Ejercito en Acción

» Cuestión de Género

» Malvinas

» Historia de Unidades

» Los Protagonistas

» Misceláneas

» Militaria

» Modelismo

» Humor
CULTURA
Con mirada de mujer
Por Sandra Pien

Exponente destacada de este nuevo subgénero de la literatura que es la novela histórico romántica, con miles de adeptos tanto en la Argentina como en el mundo, Florencia Bonelli es la autora de El cuarto arcano. El marco de los sucesos de esta novela es la Buenos Aires de 1806, antes y durante la Primera Invasión Inglesa y el tema es el amor, siempre el amor.

El tema central de esta novela enfoca una historia de amor y aventuras. Como las de Salgari, Luisa May Alcott o Julio Verne. Se trata de un amor difícil y apasionado, en el marco de la revolución de las Provincias Unidas del Río de la Plata por la independencia de la Corona de España, a principios del siglo XIX.
El amor es el gran tema, y por cierto, uno de los pocos importantes de la historia de la humanidad. Es uno de los temas que estremece e impulsa las pasiones, que es motor de la historia. Como en una receta de cocina, la novela romántica exalta la naturaleza, el amor, la ingenuidad, la pasión y la melancolía. Pero además, Florencia Bonelli le añade el ingrediente-vehículo fundamental que es la historia; en este caso, la historia argentina fundacional.
El marco de los sucesos de El cuarto arcano, la quinta novela de Bonelli, es la Buenos Aires de 1806, apenas previa a la Primera Invasión Inglesa. Las colonias españolas en América inician diferentes procesos revolucionarios para independizarse de la Corona de España, y Buenos Aires será una de las primeras en concretar el sueño de la Independencia. Él, el personaje masculino, se llama Roger Blackraven; se trata de un rico inglés, dedicado a los negocios, con intereses especiales puestos en Buenos Aires, donde es amo y señor de tierras y personas. De carácter dominante, es temido por todos los que lo rodean. Ella, la protagonista femenina, Melody Maguire, es una joven criolla de padre irlandés, el cual huyó de su tierra natal para evitar ser ajusticiado por las autoridades inglesas. Cuando las vidas de Roger y de Melody se cruzan, cambian para siempre. Y hay pasión, amor, erotismo. Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Nicolás Rodríguez Peña, William Carr Beresford y otros personajes clave de nuestra historia pueblan esta atrapante novela, junto a una multitud de esclavos, indios, ingleses, franceses, españoles y criollos.
Exponente destacada de este nuevo subgénero de la literatura que es la novela histórico-romántica, con miles de adeptos –adeptas más bien– en el mundo, Florencia Bonelli -36 años- es en persona así de auténtica como lo es su escritura: sencilla, sin vueltas, cristalina, fiel a su objetivo. Se diría que es una mujer de aquéllas que se hubiera sentido a sus anchas viviendo a fines del siglo XIX. Se la ve vital y leve, vaporosa, amable, soñadora, muy femenina, quizá como una se imagina que fueron las tres hermanas Brontë o Emily Dickinson o la misma Virginia Woolf. Pero ella, Florencia Bonelli, tiene tonada cordobesa.
Lo curioso es que ella y sus libros son un fenómeno en sí mismo, a la manera de los cantantes o las figuras del rock, sus novelas venden más de 7.000 ejemplares por edición; sus lectoras, que han fundado un club de fans de ella, le han dedicado un sitio de Internet y la han hecho figurar en Wikipedia. Comienza su carrera de escritora en 1999 con Bodas de odio, su primera novela. Autora también de Marlene y Lo que dicen tus ojos, fue su libro Indias Blancas el que significó un salto en su carrera, novela por la que obtuvo un gran éxito de ventas y ganó miles de lectores en distintos países. Y ya para noviembre próximo sus lectoras, que se comunican con ella por correo electrónico, esperan ansiosas el lanzamiento de la segunda parte de este El cuarto arcano, que llevará por subtítulo El puerto de las tormentas.

Contame, ¿por qué escribís?
Escribo porque soy fanática lectora.

¿Qué leías, qué leés?
No vengo de familia de escritores, pero mi papá me compraba los libros; le debo a él el hábito maravilloso de leer. Yo soy lectora de ésas que no pueden estar sin un libro; a donde voy, voy con un libro, los tiempos muertos los cubro con libros. La pasión formalmente me atacó a los 27 años luego de leer un libro que se llama El árabe, en castellano, The Sheik en inglés, de Edith Hull, una escritora inglesa del siglo XIX. En ese libro se basaron en Hollywood para hacer la película El Sheik, protagonizada por Rodolfo Valentino. Este libro, que es de alrededor de 1920, me sacudió, me embriagó; el personaje es fantástico.

¿Por qué pareciera que la novela romántica es escrita sólo por y para mujeres?
Bueno, ese es uno de los importantes prejuicios con los que debo batallar, el de género. No es tan así. Lo que pasa es que cuando la mujer escribe, se nota; es diferente de la escritura de los hombres. La mujer tiene otra sensibilidad, le da más importancia al amor. Entonces, cuando nos sentamos a escribir, nos sale naturalmente. Yo soy una mujer común y corriente; soy contadora y ama de casa; no soy ni me siento una intelectual. Escribo porque me fascina, me encanta crear estas historias, porque me gustaría leerlas. Naturalmente, la mujer tiene una tendencia hacia el romanticismo.

Y tus protagonistas, ¿logran el amor?
Síí; en eso conmigo, siempre; hay garantía de final feliz. Para mí las novelas con final triste no pueden ser; que no me vengan con alta literatura, con que la vida es amarga, etc.; para mí tiene que haber final feliz. Porque yo soy sobre todas las cosas lectora. Por eso cuando me preguntan qué hago, respondo: yo soy una lectora que escribe. Entonces, como lectora, me apasiono con los protagonistas; y cuando encuentro un final malo, yo tiraría el libro por el aire, me da una tremenda bronca. Porque ya la realidad es suficientemente dura como para que encima les haga eso a mis lectoras; no podría hacerles eso, porque sería una traición.

¿No te preocupa la crítica literaria?
No entiendo por qué existe esa materia tan densa para algo que da tanto placer, que es la literatura. Y además, los que hacen crítica literaria dan como verdades universales las opiniones subjetivas. ¿Vamos a entender de una vez para siempre que la literatura es una cuestión de gusto? ¿Y vamos a dejar a la gente en paz, que lea lo que la haga feliz? Para mí la lectura es el mejor pasatiempo. Y como escritora, sólo me importan mis lectoras.

 
  © 2007 Soldados Digital diseño » lasNancis