El simulador
Neo Nahuel 05 surgió de la experiencia diaria y del
entrenamiento con los futuros tanquistas. Tres capitanes lo
llevaron del papel a los hechos. Con mínimos costos,
aumenta el tiempo de adiestramiento. Permite recrear innumerables
situaciones de combate sin movilizar tropas, material y, tampoco,
utilizar munición real. Un sistema que está
a la altura de los avances tecnológicos.
Los tres son Capitanes. Juntos emprendieron un sueño.
Luego de varios años de intenso trabajo, lo hicieron
realidad. Hugo Gismondi (38), Pablo Regazzoni (37) y Marcelo
López Romero (32) concibieron el simulador de blindados
Neo Nahuel 05 para entrenar tripulaciones del tanque TAM en
un entorno virtual de combate. Y lo presentaron en sociedad
el 23 de abril último, durante la celebración
del Día del Arma de Caballería, en el Comando
de Remonta y Veterinaria. Durante tres horas, varias tripulaciones
del Regimiento 8 de Tanques hicieron un ejercicio que incluyó
todos los condimentos de un enfrentamiento real. “Llegaron
y, sin ninguna experiencia previa, les mostramos el sistema
y con el entrenamiento que cada una tenía empezaron
a ‘jugar’ y de lo básico llegaron al combate
tanque contra tanque", explica el trío con el
rostro lleno de satisfacción.
La idea nació como fruto de la experiencia. En el Centro
de Instrucción de Blindados y Exploración (CIBE)
del Colegio Militar, donde Gismondi y López Romero
entrenaban a los cadetes del escuadrón de caballería,
estudiaron la posibilidad de integrar el software Steel Beast
-que con ese fin utilizan varios ejércitos del mundo-
a la torre del TAM. Los enigmas técnicos eran muchos.
Con la asistencia de Regazzoni como ingeniero militar en electrónica
y de preguntar y recabar datos con otros colegas, integraron
la imagen virtual en una computadora a los aparatos de puntería
para ejecutar todo tipo de tiro y de variar y simular factores
que se presentan en operaciones en el terreno. Con la colaboración
de los ingenieros Edgardo Comas, Daniel Pastafiglia y Héctor
Velasco, de CITEFA, adaptaron los manillares del simulador
americano a la concepción criolla. Así, construyeron
una cabina donde se sitúan los participantes en los
roles de jefe de tanque y apuntador, cada uno en su posición,
conectados en red con dos o más computadoras, con todos
los dispositivos del blindado a su alcance que les permite
entrenarse horas y horas y hacer el juego entre fracciones.
Con poca plata
El primer financiamiento fue de 200 dólares. Así
comenzaron, con muchas tardes de probar y repetir, soldar,
pegar y cortar. Más tarde, con el apoyo económico
dispuesto por el General de Brigada Eduardo Luis Anschütz,
ex titular de la Jefatura V y actual Inspector General del
Ejército, le dieron forma definitiva al primer prototipo.
Entre los beneficios del Neo Nahuel hacen hincapié,
lógicamente, en los costos. “Se ahorra un montón
de dinero al no mover los vehículos y no utilizar munición
de guerra”. Ponen un ejemplo. “Para que un TAM
recorra una pista de combate de diez kilómetros de
largo y sus hombres disparen cuatro veces con el cañón
y dos con la ametralladora coaxial, es necesario que utilicen
100 litros de combustible ($150); cuatro proyectiles Heat
de 105 mm ($ 8.100) y 200 cartuchos de 7,62 mm ($114); o sea,
alrededor de $ 8.500, que es la tercera parte de lo que cuesta
la cabina del simulador”, aseguran.
No dejan de resaltar las ventajas del entrenamiento continuo.
“Puede dispararse las veces que uno quiera contra blancos
múltiples y simultáneos, hacer ejercicios virtuales
con todas las dificultades que se presentan en el campo de
combate, de día y de noche, con inconvenientes técnicos
y frente a un enemigo virtual que responde y ocasiona daños
al vehículo… ¡sin gastar nada! Sólo
el consumo de energía eléctrica, que es mínimo.
También, evita costosas repeticiones si los ejercicios
salen mal”.
Las cabinas fueron diseñadas en la sección de
la Compañía de Mantenimiento de Comunicaciones
del Comando de Arsenales y las estructuras, fabricadas en
los Batallones 601 y 602 de ese organismo. Los tres oficiales
no dejan de destacar la tarea del Suboficial Principal Daniel
Cortéz (40), encargado de la compañía,
quien también dio su punto de vista. “Empezamos
en febrero de 2006 y han recibido al sistema con entusiasmo
porque permite un montón de posibilidades”, explica.
LSN
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