
agosto 2007 |


2DA SECCION / SOLIDARIDAD
Con nuestros hermanos
del Impenetrable |







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2DA
SECCION / SOLIDARIDAD
Con nuestros hermanos del Impenetrable
Por Armando S. Fernández, Enviado
Especial de SOLDADOS al CHACO
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través de los vericuetos del monte cerrado avanzan
los camiones del Ejército Argentino. El polvo se
levanta en trombas y prácticamente impide la visión
de los conductores. No existen rutas en el Impenetrable,
quizás el más cerrado de los montes de la
geografía nacional. De lejos vienen esos vehículos,
desde Resistencia, la capital de la provincia del Chaco.
Más concretamente de la BAL Resistencia(Base de
Apoyo Logístico), cuyo jefe es el Teniente Coronel
Patricio Gómez. Avanzan rugiendo los motores empeñados
en la misión solidaria que lleva alimentos a miles
de personas de la etnia toba, desperdigados en ese impiadoso
medio montaraz. Al mismo tiempo, la complejidad logística
puesta en juego se transforma en una valiosa experiencia
para cuadros y soldados y puede ser perfectamente equiparable
a misiones operacionales de instrucción o de combate. |
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Importante
operativo solidario
En el marco del convenio oportunamente suscripto entre el
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el Ejército
Argentino dio comienzo un importante operativo de solidaridad
consistente en una campaña alimentaria en el departamento
Güemes de la provincia. Y decimos importante ateniéndonos
a las cifras: 190 toneladas de alimentos destinados a unas
dos mil familias (aproximadamente diez mil personas) que están
repartidas en pequeñas comunidades dentro del Impenetrable,
tarea que desde luego, solo el Ejército con sus medios
estaba en posibilidad de concretar. Y hasta el propio teatro
de las operaciones viajó SOLDADOS para dar testimonio
de la esforzada y a menudo, ignorada labor de los hombres
y mujeres de la Fuerza. La primera parte de este operativo
se hallaba en los grandes depósitos de almacenamiento
de la BAL, donde la mercadería era fraccionada en enormes
bolsas.
Silenciosos y solidarios
Y allí estaban, soldados chaqueños y correntinos
empeñados en sus labores, seleccionando los distintos
artículos que componen las bolsas con alimentos. En
el diálogo con el Encargado de la sección, el
Sargento Ayudante Alberto Melgarejo, 44, casado, natural del
Chaco y la Mayor Enfermera Profesional María Puyol,
43, nacida en Mercedes, Corrientes, afloraron los siguientes
conceptos:“Nuestro personal a cargo, unos quince efectivos,
está embolsando las mercaderías que luego serán
embarcadas en los camiones para su posterior distribución.
Aquí estamos trabajando desde las 7 hasta las 20, con
una hora para almorzar. Cada bolsa de 30 kilos contiene arroz,
azúcar, fideos, aceite, leche en polvo, harina, picadillo,
corned beef y duraznos en lata, entre otros productos. Llevamos
armadas más de dos mil bolsas para este operativo que
comenzó el 29 de mayo y se prolongará hasta
el 3 de junio. Es un orgullo, como gente del Litoral que somos,
el poder colaborar con nuestros hermanos indios”. SOLDADOS
dialogó con la Soldado Voluntario Adriana Gamboa, 24,
soltera, nacida en Puerto Tirol, Chaco, quien dijo: “Hace
un año que presto servicios en la BAL Resistencia y
la verdad es que nos asustamos un poco cuando vimos el volumen
de la mercadería que debíamos procesar, pero
al ser informados que estaba destinada a nuestros hermanos
indios, eso nos motivó muy fuerte. Ellos son muy pobres
y necesitados. El pensar en esos chiquitos tobas nos dio fuerzas
y estamos trabajando con todas las ganas que nos da el corazón”-
afirmó orgullosa.
Campamento Espinillo
El Bell UH 1 H ALFA ECO 408, a cargo del Capitán Gabriel
Sarcho y el Subteniente Guillermo Sánchez, acompañados
por el Sargento Ayudante Elías Edgardo Barrera, voló
sobre la marisma verde del Impenetrable chaqueño. La
nave, perteneciente a la Sección Aviación de
Ejército 12, dependiente de la Brigada de Monte XII,
con base en Posadas despegó del Aeropuerto Internacional
de Resistencia alrededor del mediodía. Entre otros
periodistas chaqueños iba SOLDADOS. Volando a 1.500
metros de altura y a una velocidad de 170 kilómetros
por hora debía cubrir casi 500 kilómetros hasta
el Campamento Espinillo, en la zona llamada Interfluvio. Una
hora y cuarenta minutos después la máquina arribaba
allí.
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El
Supermate viajero
La anécdota tuvo lugar en el aeródromo de la localidad
de San Martín, a unos 150 kilómetros de Resistencia,
durante el viaje de regreso de El Impenetrable, el monte chaqueño
donde se desarrolló durante los primeros días
de junio un importante operativo solidario en el cual fueron
entregadas por el Ejército Argentino 190 toneladas de
comida a comunidades de origen toba. El Bell ALFA ECO 408, perteneciente
a la Sección de Aviación 12, dependiente de la
Brigada de Monte XII, con asiento en Posadas, efectuó
una escala técnica para reabastecer combustible. Allí
lo esperaba un camión REO cisterna con capacidad de 4500
litros de JPV (combustible de aviación), perteneciente
a la dotación del aparato, a cargo del Sargento Ayudante
Raúl Eduardo Aranda, 46, casado, nacido en Santo Tomé,
Corrientes, quien estaba acompañado por el Sargento Ayudante
José Emiliano Chamorro, 45, casado y nacido en Quitilipi,
Chaco. Mientras se trasvasaba el combustible a los tanques principales
y suplementarios del helicóptero, el suboficial Aranda
ofreció un mate al cronista de SOLDADOS. El gesto amistoso
no tendría nada de particular sino no hubiera sido por
las dimensiones del referido mate. Enorme, para calificarlo.
“Sabía que se iba a asombrar, amigo. Este es un
mate viajero. Me lo obsequió mi suegro, que es brasileño,
hace diez años. Me acompañó en las misiones
de paz en las que participé en Chipre en 1998 y en 2000.
Anduve con él por Egipto e Israel. Y a todos les llamaba
la atención. A veces, en esas tierras lejanas, me pedían
probarlo. ¿Y sabe que ocurría? Metían los
dedos en la yerba y la saboreaban. Tenía que explicarle
el uso de bombilla- afirmó entre risas. Le dimos la razón,
es que al lado de su super mate, los mates comunes parecían
de juguete.
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| Epicentro
solidario
El Campamento de la BAL Resistencia, conformado por unos treinta
efectivos, se alza en un paraje denominado El Cristo. Precisamente,
una imponente escultura tallada en madera de palo santo domina
la escena. Y allí, el señor Roberto Ghetti,
Subdirector de la Secretaría de Políticas Alimentarias
del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación dialoga
con SOLDADOS:” Treinta y seis empleados del Ministerio,
están desplegados en esta zona. El bolsón alimentario
que estamos distribuyendo en el marco del convenio suscripto
con el Ejército Argentino es para sesenta días.
Al tiempo que entregamos los alimentos efectuamos un relevamiento
de las necesidades. En esta zona hay unas novecientas familias,
pero el problema es que no son comunidades compactas. Están
muy dispersas en los parajes del monte. De modo que la mayoría
de las entregas se efectúan en las escuelas, donde
concurren los beneficiados para recibir los bolsones alimentarios”.
Por su parte el Mayor Carlos Pautasso, oficial de Operaciones
de la BAL Resistencia, especifica: “Este Campamento
en que estamos es el Escalón de Abastecimiento de Distribución
Alimentaria en Apoyo a la Comunidad. La Primera Fase de este
gran operativo solidario tiene lugar en la zona de Interfluvio,
la confluencia de los ríos Bermejito y Teuco. Aquí
hay unos treinta efectivos desde el 29 de mayo trabajando
duro. La Segunda Fase tendrá lugar en la zona de Fortín
Lavalle, a 42 kilómetros de este lugar, donde hay unas
750 familias. Se emplean camiones Unimog y Mercedes 11-14
para efectuar las entregas en un radio de 80 kilómetros.
Ahora estamos en la zona más alejada del Impenetrable
y nos iremos desplazando hacia el centro de este gran monte.
Aquí hay gente toba y criollos, y todos reciben la
misma atención”.
Una realidad en pleno siglo
XXI
Y ahora estamos en los laberínticos caminos del monte,
donde el polvo, el señor de la huella, impone sus reglas.
Nuestra caravana avanza precedida por un móvil de la
policía chaqueña que abre la marcha. El polvo
que desprende el primer vehículo dificulta la visión
del conductor, se cuela dentro de la “Izuzu” a
pesar de estar herméticamente cerrada. En esta áspera
geografía viven los indios tobas. Al fin las ruedas
se detienen en el paraje Las Palomas. Allí se alza
la modesta escuelita rural GB 590 “Capitán de
Navío Humberto Cichetti”. Con sus pequeños
alumnos arracimados en torno a ella, la directora Etelvina
Fernández cuenta que: “Aquí asisten unos
cuarenta chicos y de todo les falta.
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La mayoría camina entre cinco y ocho kilómetros diarios
para llegar a la escuela. El agua es un gran problema y fuera de la
escuela que tiene paneles solares (se bombea agua desde las profundidades)
no existe luz eléctrica en estos parajes. La gente toba viene
a buscar agua aquí, marchando hasta 10 kilómetros. Esta
también es la Patria. Un pedazo de patria que muchos argentinos
ignoran que existe. El uniforme del soldado argentino no nos es desconocido.
Siempre contamos con ellos en las emergencias o las campañas
sanitarias. Le damos gracias a Dios por tenerlos por aquí”-
dice, emocionada.
Un grupo de niños tobas rodea a los soldados. Hay sonrisas
en sus caritas oscuras. Alguien reparte caramelos y golosinas y luego
los chicos, contentos, se enfrascan en un “picado” de
fútbol. Dialogamos con la señora Lidia Zelaya, junto
a su humilde vivienda de barro y paja: “Tengo diez hijos, el
mayor tiene 21 y el menor, solo cinco. Soy cocinera en la escuela.
Mi gente tiene pequeñas huertas, cría cerdos y cabras.
Vivimos como podemos, señor.”-dice con conmovedora humildad.
Su rostro, al igual que los del resto de sus vecinos se ilumina con
una sonrisa al recoger el bolsón alimentario que corresponde
a su familia. |
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| Luego, otra vez a los vehículos y a seguir
marchando entre nubes de polvo a través de los ásperos
caminos del Impenetrable. La siguiente escala es el paraje “Tres
pozos”, donde viven siete familias (cincuenta personas aproximadamente).
Ocrisia, una muchacha toba, ofrece en venta por centavos las cestas
que teje con las hojas de palma. Una de las chicas obsequia una cestilla
a un oficial y no pide dinero, sino zapatillas número 38. El
oficial se compromete a hacérselas llegar. Después de
ser registrados en las planillas de los empleados ministeriales, todos
se ponen en fila para recibir sus bolsones alimentarios y, luego de
recibirlos, se marchan presurosos. Un anciano toba se acerca y murmura
con triste sonrisa desdentada. “Nosotros somos los ‘thorak’-dice
y se va. Averiguamos qué quiere decir esa palabra con un joven
indígena. “Quiere decir “pobre” o “lo
que no vale nada”- replica con aire melancólico. Y la
palabra duele. Y porque duele y conmueve es que nuestros hombres y
mujeres del Ejército entregan sus mejores esfuerzos para llegar
con su ayuda solidaria allí, en el corazón del monte,
donde nadie o casi nadie se atreve a llegar. Y lo hacen porque allí,
solitarios y esperanzados, dispersos en la vasta maraña verde,
aguardan esos compatriotas, habitantes originarios de esas tierras,
tan dignos de amor y respeto como cualquier otro ciudadano de nuestra
inmensa geografía nacional. |
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